Intervención del Presidente de Adegi en la rueda de prensa de coyuntura económica, 5 febrero 2015
05/02/2015
Rueda de Prensa Coyuntura, 5 de febrero 2015.
Buenos días y bienvenidos a esta rueda de prensa de presentación de la Encuesta de Coyuntura que ADEGI ha realizado a las empresas de Gipuzkoa.
Como viene siendo habitual, en este comienzo del año hemos preguntado a las empresas por su situación y perspectivas de futuro, y en base a ello presentamos nuestro análisis y diagnóstico sobre la coyuntura económica y su evolución.
Es importante subrayar que en los seis años de crisis, 2008- 2014, Gipuzkoa ha perdido más de 2.000 empresas, unos 30.000 empleos y la producción industrial ha caído cerca de 30 puntos. Esa es la realidad que ha dejado la crisis y desde ahí, tendremos que avanzar y construir el futuro. Por tanto, es importante contextualizar el inicio de la recuperación desde dicho punto de partida. No podremos hablar de verdadera recuperación hasta que no alcancemos las cotas de empleo previas al inicio de la crisis en 2008.
Con este escenario, me van a permitir que haga un repaso de los principales resultados de la encuesta que hemos hecho a las empresas, para a continuación, trasladarles el diagnóstico que hacemos sobre la evolución de la economía en general y de la guipuzcoana en particular.
Si tuviera que resumir la encuesta en una frase diría que las empresas afrontan el 2015 con un contenido optimismo tras ver cumplidas las expectativas de mejora que tenían en septiembre.
La confianza empresarial alcanza niveles pre-crisis: un 72% de las empresas consideran que la situación del mercado hoy es de de reactivación o normalidad y sube al 94% los que creen que lo estará en los próximos meses.
La consolidación del mercado interior y un mayor dinamismo del exterior impulsan el crecimiento de las ventas hasta un +3,0% respecto al trimestre anterior.
Los pedidos avanzan un +3,2% gracias al tirón de la industria, especialmente de la industria metálica. El 84% de las empresas logran mantener o aumentar su nivel de pedidos, pero todavía hay un 36% de empresas que consideran su nivel de pedidos débil
La utilización de la capacidad productiva se mantiene en el 81,5%, la mayor desde septiembre 2008.
Las empresas prevén crear empleo a lo largo del año, entre 5.000 y 6.000 como media, el doble que el año pasado.
En cuanto a los factores de preocupación, la debilidad del mercado español sigue en cabeza, seguida de los altos costes laborales, y sólo para una de cada diez compañías el clima sindical es un factor de preocupación. Tienen los datos de la encuesta en la nota de prensa.
Ya he dicho que las empresas afrontan el 2015 con un contenido optimismo. El entorno económico en el que se va a desarrollar la actividad económica en 2015 es a priori muy bueno, casi óptimo si además, acompañara una demanda internacional robusta.
Ahora bien, cada vez son mayores las incertidumbres derivadas de la geopolítica o de la evolución de los diferentes mercados internacionales fruto de la globalización. Es por ello que el contenido optimismo de 2015 debe ir acompañado de un sano escepticismo fruto de las importantes incógnitas respecto de la consistencia y sostenibilidad del crecimiento más allá de 2015.
La rápida depreciación del euro, los bajos (casi nulos) tipos de interés y unos precios del petróleo y materias primas bajos, deben promover que tanto Europa como España y Euskadi, ganen, por una parte, cuota exportadora y que por otra, este movimiento se vea acompañado por una mayor demanda interna, mayor consumo e inversión, cebando así el motor económico europeo.
Las condiciones favorables que ofrece un euro “barato” a Gipuzkoa, España y Europa, elevarán la demanda española y europea lo que permitirá una mayor aportación del sector externo al PIB de Gipuzkoa.
Las exportaciones de bienes de Gipuzkoa deberían crecer a tasas al menos cercanas a los dos dígitos mientras que las importaciones estarán más contenidas por la relativa fortaleza del dólar. Ello produciría un fuerte aumento del saldo externo y una aportación del sector externo al crecimiento del PIB que debe superar ampliamente las cinco décimas.
Pero también la demanda interna volverá a crecer con fuerza, debido a la creación de empleo, a unos incrementos salariales medios superiores a la inflación, (que está en tasas negativas), a un crecimiento del consumo superior al del ahorro, así como al mejor comportamiento de la inversión, con un aumento de la inversión en bienes de equipo.
Todos estos factores van a impulsar el crecimiento del PIB de Gipuzkoa en torno al 2,3% en 2015, con una contribución de la demanda externa de +0,5 puntos porcentuales y de la demanda interna de 1,8 puntos.
Hay que tener en cuenta que ya el segundo y tercer trimestre de 2014 crecimos al 2% y que el avance de Eustat para el último trimestre del año indica un crecimiento anualizado en Euskadi del 2,4%. Esto supone recuperar la “velocidad” de crecimiento, si bien hasta finales de 2016 no igualaremos el PIB de 2008.
La economía guipuzcoana es una economía abierta al mundo. Un mundo que ha conocido un cambio de época. Vivimos en una economía de mercado y en un mundo globalizado. La globalización nos lleva a competir en todo el mundo para vender nuestros productos y servicios. El crecimiento hay que ir a buscarlo, los mercados hay que conquistarlos todos los días y la complejidad es cada vez mayor.
En un contexto cambiante y complicado marcado por las transformaciones sociales, las novedades tecnológicas y los giros geopolíticos, debemos dotarnos de unas palancas que nos ayuden a hacer frente a los desafíos que la globalización nos plantea.
Adegi está convencida que para construir el futuro tenemos que renovar y redoblar nuestra apuesta por las personas con un conocimiento de primer nivel, que trabajen en una industria avanzada con un alto desarrollo tecnológico y en el marco de un entramado empresarial potente y de calidad que transforme en empleo y riqueza ese conocimiento y esa tecnología. Todo ello en el seno de empresas de calidad que sean proyectos compartidos basados en la confianza.
En un mundo globalizado, para tener un conocimiento excelente, una tecnología de máximo nivel y unas empresas industriales avanzadas de calidad, necesitamos personas cualificadas a ese mismo nivel de excelencia. Ese es el camino para el empleo cualificado.
Crear empleo impacta sobre toda la economía. Nada tiene un efecto tan positivo sobre la economía como reducir el desempleo. No hay mejor política social que crear empleo. Para ello necesitamos empresas de calidad, competitivas, que no lo serán si no cuentan con personas cualificadas que puedan responder a las demandas del mercado laboral.
En Europa hay unos 25 millones de desempleados, pero hay cuatro millones de trabajos que no se ocupan. Hay un desequilibrio entre lo que el sistema educativo forma y lo que demanda el mercado laboral.
En Euskadi, sucede algo parecido. Lo dije en octubre, el Gobierno Vasco informaba sobre los datos de la prematricula en la Formación Profesional. Según los mismos, el 70% de las plazas de ciclos relacionados con la industria –casi 1.600–, de una alta empleabilidad, se han quedado libres. También mencioné que según la UPV trece títulos de ingeniería no han logrado llenar sus aulas, a pesar de la alta inserción laboral de la que disfruta esta profesión.
Esta semana hemos podido leer en la prensa que el 43% de los alumnos de FP estudian grados relacionados con la industria, pero que para responder a las necesidades que va a tener la industria sería necesario que la proporción de alumnos de estos grados relacionados con la industria fuera del 60%.
La UE se ha planteado como objetivo para el 2020 que la proporción adecuada debería ser un 15% de licenciados, frente al 14% actual; un 77% de trabajadores con algún grado de formación profesional, frente al 70 % actual; y un 8% de trabajadores sin cualificación, frente al 16% actual.
Lo he dicho más arriba, la industria avanzada será uno de los sectores principales en la salida de la crisis y uno de los pilares del futuro de Gipuzkoa. Hace unos años, ya vivimos una situación en la que el 21% de las demandas de las empresas industriales no eran cubiertas por personas cualificadas en la formación profesional y hubo que traer gente de fuera a cubrir las necesidades. Esa demanda va a volver.
De hecho, en la encuesta que hemos hecho a las empresas de Gipuzkoa el segundo factor de preocupación que más aumenta es el que se refiere a “la dificultad para contratar personal cualificado”.
Los países con mejor equilibrio entre formación y oferta laboral son Alemania, Finlandia y Suiza. Son los que mejor funcionan. En todos ellos los estudiantes hacen prácticas laborales desde muy jóvenes, porque es importante que la gente se convierta en empleable, ya que cuando salen de la escuela no lo son. No es una casualidad que en esos países el desempleo en general y el de los jóvenes en particular sea sustancialmente más bajo.
Considerar la educación y la formación desde el punto de vista del empleo no quiere decir que la educación y la formación se reduzcan a una oferta de cualificaciones. La educación y la formación tienen como función esencial la integración social y el desarrollo personal, compartiendo para ello valores comunes. Pero hoy, esta función esencial está amenazada si no se abre una perspectiva en materia de empleo.
No hay que reducir el asunto de la adquisición de saberes a los sectores únicamente de aparición reciente. En los sectores industriales tradicionales, muchos de ellos punteros tecnológicamente, existe una verdadera tradición de alta capacitación y de transmisión de conocimientos a través de fórmulas como el acompañamiento o el aprendizaje.
Para favorecer el acceso a la formación, una información y una orientación suficientes son la primera condición.
El joven que busca orientarse, se encuentra con una oferta múltiple. Recientemente decía un experto que “el joven Europeo hoy, tiene una mejor información para elegir un hotel o un restaurante que para elegir formación”. Si es así, es necesario que todos hagamos un esfuerzo por mejorar nuestra información para que los jóvenes se puedan orientar mejor.
Estar atento a las demandas de las empresas y a la evolución de las cualificaciones y de las capacidades que las empresas necesitan es también un dato de cuya resolución se beneficiaría la correcta orientación de nuestros jóvenes. Aquí también se nos abre un gran campo de mejora y colaboración.
Hay otro tercer obstáculo en este tema de la orientación, las mentalidades. Se han hecho grandes progresos en este campo, pero todavía los tópicos sociales sobre la formación profesional condicionan su elección por los individuos, sobre todo por las mujeres en relación con las ramas industriales. Otro campo de colaboración éste, el de desmontar los tópicos.
La escuela y la empresa son lugares de adquisición de conocimientos complementarios que es necesario acercar. Aumentar o reforzar los puentes entre escuela y empresa sólo puede traer beneficios tanto a la una como a la otra. Para la escuela se trata de obtener una mejor adecuación de la formación dispensada y de las posibilidades de empleo. Para la empresa, el desafío es el de poder contar con trabajadores dotados a la vez de cualificaciones técnicas, de una buena base de cultura general, con capacidades de mejora y evolución.
En conclusión, para Adegi está claro que debemos de apostar, por una industria tecnológicamente avanzada, capaz de generar productos y servicios de alto valor añadido. Para ello, necesitaremos personas cualificadas como he dicho y vemos un amplio margen de mejora para alinear los esfuerzos de la red de ciencia y tecnología así como de la universidad, la formación profesional y el entorno educativo con la empresa. Hagámoslo.
Muchas gracias.

